5/18/2026
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Bienestar

Retención de líquidos en verano: qué hacer de verdad para sentirte mejor cada día

5/18/2026
tiempo de lectura:  
5 minutos
H

ay veranos en que el cuerpo no colabora.

Te levantas con los dedos hinchados, los tobillos que se notan al final del día, una sensación difusa de pesadez que no desaparece aunque te muevas, aunque bebas agua, aunque hagas todo lo que crees que deberías hacer.

La retención de líquidos en verano es uno de los problemas más frecuentes y más mal entendidos de esta época del año.

Se habla mucho de ella, pero raramente con precisión: qué es exactamente, por qué empeora con el calor, qué la provoca de verdad y qué funciona para reducirla.

Este artículo intenta responder a esas preguntas con honestidad, sin soluciones milagro y sin simplificaciones que no ayudan.

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Qué es la retención de líquidos y por qué no es solo "beber demasiado"

La retención de líquidos, o edema, es la acumulación de líquido en los tejidos del cuerpo, especialmente en el espacio entre las células.

No tiene que ver con cuánta agua bebes: tiene que ver con cómo el cuerpo gestiona los líquidos a nivel celular y vascular.

En condiciones normales, el organismo mantiene un equilibrio preciso entre el líquido que entra en los tejidos desde los capilares y el que vuelve a la circulación a través de las venas y el sistema linfático.

Cuando ese equilibrio se rompe, el líquido se acumula.

El calor lo facilita porque provoca vasodilatación: los vasos sanguíneos se dilatan, la presión capilar aumenta, y más líquido tiende a filtrarse hacia los tejidos.

Al mismo tiempo, el retorno venoso y linfático se hace menos eficiente.

El resultado es ese edema característico del verano, especialmente visible en piernas, tobillos, manos y cara.

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Por qué empeora en verano

El verano crea las condiciones perfectas para la retención de líquidos:

El calor dilata los vasos sanguíneos y aumenta la permeabilidad capilar, facilitando que el líquido se filtre hacia los tejidos.

La deshidratación paradójica: cuando no se bebe suficiente agua, el cuerpo interpreta la falta de líquidos como una señal de escasez y retiene todavía más.

Beber menos agua para "hincharse menos" es exactamente lo contrario de lo que hay que hacer.

La inactividad: el verano invita a moverse menos, a pasar horas tumbadas, a evitar el ejercicio por el calor.

La inactividad reduce el trabajo de la bomba muscular, que es clave para el retorno venoso y linfático.

La alimentación estival: más comidas fuera de casa, más sal, más alcohol, más alimentos procesados. Todos son factores que favorecen la retención.

Los cambios hormonales: el calor interactúa con las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual.

En la fase premenstrual, la retención ya es mayor por razones hormonales; el verano la amplifica.

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Qué la empeora: los hábitos que sin querer alimentan el problema

Antes de hablar de soluciones, vale la pena identificar lo que contribuye al problema sin que nos demos cuenta:

  • Pasar muchas horas sentada o de pie sin moverse;
  • Beber poco agua pensando que así se hincha menos;
  • Abusar de la sal, incluyendo la que viene "escondida" en salsas, embutidos y snacks;
  • Tomar el sol durante horas con las piernas expuestas al calor directo;
  • Ducharse siempre con agua muy caliente;
  • Ropa ajustada en cintura, ingles o muslos que comprime los vasos y dificulta la circulación;
  • El alcohol, que deshidrata y favorece la retención;
  • Saltarse comidas y luego compensar con comidas grandes y saladas.

Qué funciona de verdad: hábitos con base real

1. Beber más agua, no menos

Es el consejo más contradictorio para quien tiene retención, y sin embargo es el más importante.

El cuerpo retiene líquidos precisamente cuando detecta que no recibe suficiente aporte hídrico.

Beber con regularidad a lo largo del día, sin esperar a tener sed, le indica al organismo que no necesita guardar reservas.

En verano, la necesidad de líquidos aumenta por la sudoración.

El objetivo general es entre dos y dos litros y medio al día, incluyendo el agua de frutas y verduras.

Las infusiones frías, el agua con limón o el agua con rodajas de pepino cuentan.

El alcohol y las bebidas azucaradas, no.

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2. Reducir la sal de forma inteligente

El sodio es el principal factor dietético de la retención de líquidos.

Retiene agua en los tejidos para mantener el equilibrio osmótico.

Reducirlo no significa comer sin sal: significa prestar atención a las fuentes de sal oculta.

Los alimentos ultraprocesados, los embutidos, los quesos curados, las salsas comerciales, los snacks salados y los platos precocinados tienen una cantidad de sodio muy superior a lo que añadiríamos cocinando en casa.

Leer etiquetas y cocinar más con ingredientes frescos tiene un impacto real en la retención.

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3. Aumentar el potasio

El potasio es el antagonista natural del sodio.

Favorece la eliminación del exceso de líquidos y contribuye al equilibrio hídrico celular.

En verano, cuando se suda y se pierde potasio, es especialmente importante asegurarse de consumir suficiente.

Fuentes ricas en potasio accesibles en verano: plátano, aguacate, tomate, sandía, melón, espinacas, pepino, patata y legumbres.

La fruta de temporada es una aliada natural.

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4. Moverse: la bomba que el cuerpo necesita

El músculo de la pantorrilla actúa como una bomba venosa que empuja la sangre hacia arriba cada vez que se contrae.

Cuando estamos inmóviles, esa bomba no funciona y el líquido se acumula en los tejidos de los miembros inferiores.

No hace falta un entrenamiento intenso.

Basta con:

  • Levantarse y caminar unos minutos cada cuarenta y cinco minutos si se trabaja sentada;
  • Hacer movimientos de flexoextensión del tobillo mientras se está sentada;
  • Una caminata de veinte a treinta minutos al día en las horas de menos calor;
  • Nadar o hacer aquagym, que activan la circulación sin sobrecargar el cuerpo con el calor.

5. Elevar las piernas

Tumbarse con las piernas elevadas por encima del nivel del corazón favorece el retorno venoso y linfático por gravedad.

Quince o veinte minutos al final del día, con los tobillos sobre un cojín o almohada, pueden reducir significativamente la hinchazón acumulada durante la jornada.

6. El agua fría

El agua fría tiene un efecto vasoconstrictor: hace que los vasos superficiales se contraigan, mejora el tono venoso y reduce la filtración capilar.

Terminar la ducha con un chorro de agua fresca en las piernas, de los pies hacia los muslos, es uno de los hábitos más simples y más efectivos.

También funciona un baño de pies en agua fresca al final del día, o simplemente mojarse las piernas en el mar o en una piscina.

7. El drenaje linfático y el automasaje

El sistema linfático trabaja en paralelo al venoso para recoger el exceso de líquido de los tejidos y devolverlo a la circulación.

Cuando está congestionado o trabaja de forma lenta, la retención empeora.

El masaje de drenaje linfático manual, realizado por un profesional, es uno de los tratamientos más eficaces para la retención de líquidos persistente.

Para el uso diario, el automasaje es una alternativa accesible: siempre desde la periferia hacia el centro, con movimientos suaves y lentos, sin presión excesiva.

8. La alimentación antiinflamatoria y drenante

Algunos alimentos tienen propiedades que favorecen la eliminación del exceso de líquidos y reducen la inflamación de los tejidos:

Los flavonoides: presentes en los frutos rojos, las cerezas, la uva, los cítricos y el té verde, mejoran la permeabilidad capilar y el tono venoso.

En verano, la fruta de temporada es la fuente más accesible.

Los diuréticos naturales: el pepino, el espárrago, la sandía, la alcachofa, el perejil y el té de cola de caballo tienen un efecto diurético suave que puede ayudar a eliminar el exceso de líquidos de forma natural.

Las especias antiinflamatorias: la cúrcuma y el jengibre tienen propiedades antiinflamatorias documentadas que pueden contribuir a reducir la retención asociada a procesos inflamatorios.

Lo que no funciona (aunque se diga mucho)

1. Beber menos agua

Ya lo hemos visto: es contraproducente.

El cuerpo retiene más cuando recibe menos.

2. Los "detox" y las dietas depurativas extremas

No tienen base científica para tratar la retención de líquidos.

Pueden reducirla temporalmente por la restricción calórica o de sodio que implican, pero no atacan la causa.

3. Los diuréticos sin prescripción médica

Usados sin indicación, pueden alterar el equilibrio de electrolitos y empeorar el problema a medio plazo.

Si crees que necesitas diuréticos, consúltalo con tu médico.

4. Dejar de comer carbohidratos

El glucógeno almacena agua, por lo que reducir carbohidratos sí reduce temporalmente el peso corporal.

Pero esa pérdida es de glucógeno y agua, no de la retención de líquidos relacionada con el edema.

No es la misma cosa.

Cuándo la retención de líquidos necesita atención médica

La mayoría de los casos de retención en verano son funcionales y responden bien a los cambios de hábitos.

Pero hay situaciones que requieren valoración médica:

  • Hinchazón persistente que no mejora en varios días;
  • Edema asimétrico, especialmente si afecta solo a una pierna;
  • Hinchazón en la cara, especialmente al despertar;
  • Aumento rápido de peso en pocos días sin causa aparente;
  • Hinchazón acompañada de dificultad para respirar, fatiga intensa o palpitaciones;
  • Historial de problemas cardíacos, renales o hepáticos.

Estas situaciones pueden indicar causas subyacentes más serias que van más allá del calor estival.

No esperes a que mejore solo si los síntomas son intensos o persistentes.

Una rutina diaria para reducir la retención en verano

1. Por la mañana

Vaso de agua en ayunas.

Ducha terminando con agua fresca en las piernas, de pies a muslos.

Desayuno con fruta de temporada rica en potasio.

2. Durante el día

Bebe agua con regularidad, sin esperar a tener sed.

Levántate cada cuarenta y cinco minutos si estás sentada.

Elige comidas con poca sal y muchas verduras frescas.

Evita el alcohol.

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3. Al atardecer

Caminata de veinte a treinta minutos cuando baje el calor.

Baño en el mar o en la piscina si tienes la oportunidad.

4. Al llegar a casa

Ducha o baño de pies con agua fresca.

Automasaje en las piernas desde los pies hacia la cadera.

Quince o veinte minutos con las piernas elevadas.

5. En la cena

Ligera, con poca sal, rica en verduras y proteína.

Evita los ultraprocesados y el alcohol por la noche.

Una última cosa

La retención de líquidos no se resuelve en un día, pero tampoco es algo con lo que tengas que convivir sin hacer nada.

Los hábitos que funcionan no son complicados ni caros: son constantes.

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Agua, movimiento, menos sal, más potasio, agua fría en las piernas, piernas elevadas.

Cosas sencillas que, repetidas cada día, cambian la forma en que te sientes en tu cuerpo, también en verano.

¿Por qué se hinchan las piernas en verano?

Con el calor, los vasos sanguíneos se dilatan para ayudar al cuerpo a regular la temperatura, un proceso llamado vasodilatación. Esto reduce el tono venoso y dificulta que la sangre vuelva desde las piernas hacia el corazón, lo que provoca acumulación de líquido en los tejidos y la consiguiente sensación de hinchazón y pesadez. La deshidratación y el sedentarismo, más frecuentes en verano, agravan el problema.

¿Qué es bueno para las piernas pesadas y cansadas en verano?

Los hábitos que más ayudan son moverse con regularidad para activar la bomba venosa de la pantorrilla, beber suficiente agua a lo largo del día, terminar la ducha con agua fría en las piernas de pies a muslos, elevar las piernas durante quince o veinte minutos al final del día y reducir el consumo de sal. En casos de insuficiencia venosa, las medias de compresión gradual son uno de los tratamientos más eficaces, especialmente en jornadas largas de pie o viajes en avión.

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